miércoles, 16 de enero de 2013

Harvard y el repudio a Calderón


Felipe Calderón, extitular del Ejecutivo. Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (apro).- En menos de una semana, organizado a través de redes sociales y con el apoyo de exalumnos de la Universidad de Harvard, el joven empresario Eduardo Cortés Rivadeneyra y el académico John Randolph lograron conseguir más de 31 mil firmas para expresar su repudio a la contratación del exmandatario Felipe Calderón, como investigador del programa Angelopoulus de líderes públicos globales.
En la página de internet www.change.org, así como en su cuenta de Twitter@cecortes, el empresario ha ido informando sobre el desarrollo de esta iniciativa que originalmente le pide revertir la decisión de contratar a Calderón por su responsabilidad como titular del Ejecutivo federal en la violencia que cobró más de 100 mil vidas en su sexenio. Su mensaje más reciente señalaba:
“Mi petición a @Harvard para revertir la ‘estancia’ de @FelipeCalderón ya alcanzó 31,155 firmas de apoyo!”

Cortés ha afirmado que su meta será sumar más de 150 mil firmas para revertir la decisión de la universidad estadunidense, reconocida como uno de los semilleros del pensamiento estratégico e imperial de la potencia americana, que ha tenido que colocarse a la defensiva.
A la iniciativa de Cortés Rivadeneyra y de Randolph se sumó la reciente misiva del investigador y activista de derechos humanos Sergio Aguayo y del poeta Javier Sicilia, quien encabezó en la última etapa del calderonato el movimiento de víctimas de la violencia de la “guerra” contra el narcotráfico. Una violencia que no sólo provino de los “delincuentes” o de los capos del crimen organizado, sino de las propias instituciones que estaban responsabilizadas de su combate.
La parte fundamental de la misiva de Aguayo y Sicilia advierte:
“Más de 60 mil muertes, al menos 25 mil personas desaparecidas, 260 mil desplazados, 18 mil migrantes secuestrados cada año, etcétera. Las principales organizaciones de derechos humanos (Amnistía Internacional, Freedom House, Human Rights Watch, etcétera.) coinciden en que México vive una crisis humanitaria sin precedentes debida, en parte, a decisiones tomadas por el expresidente Calderón, quien, incluso, tiene dos denuncias ante la Corte Penal Internacional.
“Consideramos que la incorporación de Felipe Calderón como investigador visitante de la Kennedy School es un insulto a las víctimas de la violencia en México”, advirtieron Aguayo y Sicilia.
De alguna manera, la Universidad de Harvard se convertirá así en otro “daño colateral” relacionado con Calderón. El repudio al último mandatario panista no solamente se extiende entre círculos académicos o de comunidades mexicanas agraviadas con la doble insensibilidad de su guerra contra el narcotráfico. Lo de Harvad es apenas el inicio de una escalada de crítica y de balance en contra de lo que muchos consideran “la peor administración” en los últimos años.
La reacción a favor del político michoacano ha sido tardía y débil. El PAN, en plena desbandada tras la debacle calderonista, no ha salido ni siquiera a defenderlo.
Los actuales residentes mexicanos en Harvard han señalado que no se expresarán “ni en favor ni en contra”. Encabezados por el nieto de Lorenzo Servitje, el hombre fuerte de Bimbo y principal financista de las campañas de Fox y de Calderón en la docena trágica panista, la Asociación de Estudiantes Mexicanos de la Universidad de Harvard (HUMAS) considera que la presencia del exmandatario no debe generar posturas “políticas”. ¿Acaso puede evitarse una lectura política al autoexilio calderonista en la institución más política y estratégica de las universidades estadunidenses?
En declaraciones a la agencia Notimex, Guillermo Lerdo de Tejada Servitje, nieto del dueño de Bimbo e hijo de un destacado militante priista, afirmó que las peticiones en contra de Calderón “constituyen un punto de vista muy válido, que se respeta, pero también entendemos que haya otras, en México y Estados unidos, que no compartan este punto de vista”.
La estancia de Calderón iniciará el 28 de enero. Quizá para esa fecha, más de 100 mil firmas habrán demostrado que el repudio al exmandatario apenas inicia.

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