miércoles, 13 de febrero de 2013

Víctima destapa horror y abusos de la secta ‘Defensores de Cristo’


MÉXICO D.F. (apro).- La Fiscalía Especializada en Delitos contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) de la Procuraduría General de la República (PGR) recibió la primera denuncia formal contra los integrantes de la secta denominada “Defensores de Cristo” que operaba en el norte del país.
Se trata de una mujer originaria de La Laguna cuyo nombre se omite por razones de seguridad, y que, al enterarse de que los integrantes de dicha organización se encuentran detenidos, decidió relatar la pesadilla que vivió a manos de los dirigentes de la secta que, bajo el disfraz religioso, reclutaba mujeres para prostituirlas.
La denunciante huyó del país hace dos años, aterrada por los abusos y maltratos que padeció dentro de ese clan liderado por Ignacio González de Arriba, El Nuevo Jesucristo.
Las mujeres que llegaron a la secta integrada en su mayoría por extranjeros, lo hacían, dijo, movidas por las promesas de vida eterna, riquezas y el don de hacer milagros.

Sin embargo, según la versión que dio al diario coahuilense  Vanguardia, todas ellas fueron abusadas sexualmente y obligadas a comer vísceras de animales.
“Dormí con mi perro en el patio (…) Cuando (mi esposo) se metía con prostitutas tenía que estar en la recámara presenciando aquello, y si no lo hacía no había comida, no había baño. Estuve hasta dos o tres días sin comer”, relató.
Según la coahuilense, González de Arriba introdujo la religión al Centro de Bioprogramación que instaló con su esposo, el venezolano José Losanger Arenas Segovia, en 2007. Eso ocurrió primero en la colonia Paseo de la Rosita y después en el centro de Torreón.
Apoyados siempre de Arenas Segovia y Shoucri Elmernessi, crearon una red de feligreses que se expandió a través de Internet en distintos lugares de Latinoamérica, hasta acumular cerca de 10 mil seguidores en países como Argentina, Colombia y Perú, explicó Olivia Castillo, otra de las denunciantes.
“¡Claro que nos hacían acostarnos entre mujeres!”, denunció. “Él (González de Arriba) decía que dentro de sus preceptos estaba permitida la poligamia, pero sólo de hombres.”
Añadió:
“Las mujeres tenían que ser bisexuales. Ellos podían verte, más no tocarte. Ignacio disfrutaba viendo orgías de mujeres”.
De acuerdo con las mujeres, “Defensores de Cristo” prometía la vida eterna, riquezas y el don de hacer milagros porque Ignacio González, que en España se hacía llamar Maestro Fénix, supuestamente había muerto y resucitado.
El Nuevo Jesucristo les decía que necesitaba tener sexo con tres mujeres al día porque eso le daba magia, y pedía a sus seguidoras que tuvieran relaciones con él o le consiguieran prostitutas.
“Papá Dios me dijo que promovamos la poligamia como algo bendito a los ojos de Dios, y la riqueza económica como algo importante”, argumentaba el hombre actualmente detenido, a quien se acusa de abuso contra mujeres y menores, y trata de personas.
Los supuestos líderes de la secta –Ignacio González de Arriba, español; José Losanger Arenas Segovia, venezolano, y Tito Schourci Mohammed, colombiano– fueron capturados el pasado 25 de enero, luego de que el Instituto Nacional de Migración y la PGR aseguraron la finca donde realizaban sus fechorías, en el kilómetro 14 de la carretera 85 Nuevo Laredo-Monterrey.
El grupo plagiaba migrantes de diferentes nacionalidades, a cuyos familiares exigían fuertes cantidades de dinero, al que denominaban “pago de diezmo”.
Durante la aprehensión de los dirigentes de “Defensores de Cristo”, quienes se encuentran en el penal de Matamoros, fueron rescatados seis españoles, dos brasileños, dos bolivianos, dos venezolanos, un argentino, un ecuatoriano y 10 mexicanos.

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